Archivo Histórico Municipal

BREVE RESEÑA HISTÓRICA. TAREAS PARA SU RECUPERACIÓN

“Los que olvidan la Historia están condenados a repetirla”. Por eso debemos recordar aquí la tormentosa historia de los Archivos cazorleños, cuya riqueza originaria queda fuera de toda duda. También aludiremos a los esfuerzos llevados a cabo para su recuperación.

A lo largo de su historia Cazorla ha albergado archivos de indudable interés local y comarcal, tanto eclesiásticos como seculares. Por lo que respecta a los primeros, además de los fondos documentales propios las Órdenes religiosas, custodiados en sus respectivos conventos (Mercedarios, Franciscanos, Clarisas, Jesuitas y, luego, Carmelitas), el Archivo Parroquial y el que supuestamente debiera corresponder a la Vicaría constituían los dos archivos eclesiásticos más importantes. El Parroquial, situado a la sazón en la vieja Iglesia de Santa María, fue literalmente arrasado en la tormenta que tuvo lugar a finales del siglo XVII (1694). Casi la totalidad de la villa sufrió entonces gravísimos daños, resultando el templo entre los edificios más dañados, tanto en la obra como en los objetos y ropas de culto que contenía.

El Archivo Parroquial ubicado en ella perdió buena parte de sus fondos documentales anteriores a esa fecha, y es probable que otros se hayan extraviado o deteriorado en sucesos posteriores (Guerra de la Independencia, Guerra Civil, etc.). Desconocemos cuál pudo ser el destino final de los documentos generados y custodiados en la Vicaría.

El Archivo del Concejo o Municipal cazorleño debió existir desde la Baja Edad Media, como solía ser habitual en las villas del Adelantamiento, y lo corrobora, además, la existencia en el Archivo Catedralicio de Toledo de buen número de traslados [copias] de documentación municipal de esos años4. Al tener el Ayuntamiento su sede en la Plaza de Santa María, su archivo se vio también afectado por los daños de la tormenta de 1694. Posteriormente, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se incendiaron o perdieron muchos de sus documentos y, cuando, tras la Desamortización del convento e Iglesia de La Merced, el Ayuntamiento se instaló en las dependencias conventuales (1839), solo se trasladaron a ellas “los expedientes que se hallaban en trámite”, quedando el resto de la documentación existente (hasta finales del siglo XVIII), sin duda la de mayor valor histórico, en el viejo edificio de la Plaza de Santa María, desconociéndose su destino posterior5. Sí ha llegado hasta nosotros (aunque parcialmente y en desigual estado de conservación) una buena parte de la documentación municipal generada en el siglo XIX y la casi totalidad del XX.

La pérdida más aflictiva quizá corresponda al Archivo del Adelantamiento de Cazorla, “maravilloso por su contenido, así como por su estado de conservación y aun por su propia ordenación” en opinión de cierto testigo directo6. En su calidad de cabecera del señorío y de residencia del Corregidor, máxima autoridad judicial y administrativa del Adelantamiento –y, en algunos otros aspectos, de la propia villa–, el Archivo del Adelantamiento debió almacenar documentación no solo de Cazorla sino de los demás pueblos del señorío, pues con frecuencia los fallos de las justicias locales (dictados por los alcaldes mayores o la autoridad judicial existente en cada una de las villas) eran apelados en segunda instancia ante el Corregidor. Después de la Guerra Civil esta Archivo “muy completo y bien legajado” ocupaba “todo un salón en el último piso de la entonces cárcel del Partido” y quedaba al cuidado del Juzgado de Instrucción. En 1940 el Juzgado lo entregó íntegro “como papel de recuperación” que fue evacuado en varios camiones desplazados hasta Cazorla para su recogida, sin respetar la legislación establecida para tales casos.

Dentro del grupo de archivos seculares figuraba también el de Protocolos de Cazorla (Notarial) que, aunque notablemente diezmado y deteriorado, ha sobrevivido hasta nuestros días. En los años 70 del pasado siglo fue alegajado y ordenado por el Cronista de la ciudad, L. POLAINO, por encargo del Instituto de Estudios Giennenses, ubicándose entonces en unas dependencias bajas del antiguo Hospital del Carmen. Posteriormente ha ocupado varias dependencias municipales. En la actualidad la Notaría entrega anualmente al Archivo Histórico de Jaén aquellos protocolos que cumplen los cien años, conservándose el resto en un local municipal de la c/ Cruz de Orea.

Las no pocas Cofradías religiosas existentes en la ciudad (Cristo del Consuelo, Virgen de la Cabeza, Santo Ángel, etc.) hubieron necesariamente de producir sus propios documentos (listados de miembros, cuadernos de cuentas, memoriales…), pero salvo algunos pocos papeles de la Cofradía del Cristo del Consuelo, nada ha llegado hasta nosotros7. Citemos finalmente la documentación histórica que pueda conservarse en los archivos privados de algunas familias cazorleñas de relieve social y político en los siglos pasados (Godoy, Lazcano, Estremera, Barrutia, etc.). Tenemos noticias de la existencia de algunos de ellos, aunque desconocemos el volumen, estado, interés y disponibilidad de los papeles conservados. Dentro de este apartado merecen especial relieve los fondos del Archivo Ducal de Medinaceli correspondientes a la SECCIÓN CAMARASA referidos al periodo en que esta Casa fue titular del Adelantamiento, y de manera especial la documentación presentada como prueba de sus derechos sobre el señorío en el citado pleito con la Iglesia toledana.

Sabemos que se encuentran en el AHN, Sección NOBLEZA, instalada en el Hospital Tavera de Toledo, pero que (al menos hasta 2007) el contencioso entre la Administración Central y la Junta de Andalucía por la custodia de esos fondos impedía su consulta en tanto no se pronuncie sentencia sobre la litis. Por lo demás, hemos encontrado documentación sobre el Adelantamiento de Cazorla en el Archivo Histórico Nacional, Sección CONSEJOS SUPRIMIDOS; sobre la Guerra de la Independencia en la comarca de Cazorla en la de ESTADO [Papeles de la Junta Central: COLECCIONES/DIVERSOS], además de la existente en la Sección CLERO, ya citada.

En el Archivo de Simancas, dada la magnitud y variedad de sus fondos, solo han hecho algunas catas, apareciendo documentación dispersa sobre el Adelantamiento de Cazorla en varias de sus secciones, con predominio de la de carácter hacendístico. El Archivo de la Real Chancillería de Granada contiene documentación varia sobre Cazorla, siendo de especial interés la referida a las pruebas de hidalguía de algunos de sus vecinos. No podemos cerrar este repaso a la infortunada historia de los archivos cazorleños sin aludir brevemente a los esfuerzos llevados a cabo para su conservación y recuperación. Pese a cuanto hemos dicho y a que “algunos de nuestros paisanos que tuvieron acceso a tales archivos [Capitular y del Adelantamiento]” sustrajeron documentos que entendieron de valor por su letra, formato o las bellas miniaturas en ellos contenidas”8, hemos de reseñar la voluntad y el trabajo de otros cazorleños por rescatar y conservar mucha de la documentación histórica de la ciudad y del señorío. El citado Cronista Lorenzo POLAINO, a más de la mencionada intervención en el Archivo de Protocolo, se ocupó hacia 1960 de fichar y encuadernar algunos de los legajos municipales correspondientes a los primeros años del siglo XIX. Hacia 1995, becado por la Diputación Provincial, el Cronista firmante del presente Informe llevó a cabo el inventario y catalogación de los depósitos documentales (históricos) existentes en diversas dependencias municipales, en un primer paso para la formación del Archivo Histórico Municipal. Pero, sin duda, la tarea de mayor envergadura en este sentido se ha llevado a cabo bajo el impulso y patrocinio del Ayuntamiento de Cazorla. A lo largo de 2005 y 2007, en sendas campañas de dos meses de duración, José María Crespo y Juan A. Bueno se desplazaron a Toledo para localizar, seleccionar y digitalizar la documentación existente sobre Cazorla y el Adelantamiento en los Archivos de aquella ciudad. Esta actuación, que contó desde un principio con el firme respaldo de la Alcaldía y de la Concejalía de Cultura, respondía al Proyecto presentado previamente ante el Ayuntamiento por los citados historiadores y se materializó en su totalidad con fondos municipales. Sus resultados fueron recogidos en la Memoria entregada al finalizar la fase de 2007 y han sido publicados en el Anuario del Adelantamiento de Cazorla, lo que nos ahorra exponerlos aquí.

EL ARCHIVO MUNICIPAL OBJETIVOS Y FASES

La Ley del Patrimonio Histórico español de 25 de junio de 1985 define el ARCHIVO como un conjunto orgánico de documentos o la agrupación de varios de ellos reunidos por las personas jurídicas, públicas o privadas, en el ejercicio de sus actividades al servicio de su utilización para la gestión administrativa, la información, la investigación y la cultura9. Otras acepciones del término ARCHVO aluden al ente u Organismo que custodia y administra un conjunto documental; y, también, al lugar donde se conservan los documentos.

Aplicada la definición anterior al ámbito del Municipio, el ARCHIVO MUNICIPAL lo constituiría el conjunto orgánico de los documentos emitido y recibidos para la precisa gestión administrativa y correcta administración del Municipio, pero también para la información, la investigación y la cultura. De donde se deduce que ha de cumplir diversos objetivos con respecto a la documentación generada en su gestión y administración, a lo largo de una doble fase: De todo lo anterior se colige que la necesidad e importancia de formar, gestionar y conservar de manera adecuada y operativa el ARCHIVO MUNICIPAL viene determinada por funciones y objetivos diversos, para cuya consecución se requiere el establecimiento de tres estadios o depósitos diferenciados y sucesivos1: Archivo Administrativo, Archivo intermedio y Archivo Histórico.

EL ARCHIVO HISTÓRICO. EL EDIFICIO Y SU ESTRUCTURA FUNCIONAL

Una vez superados los plazos que determina la ley para la permanencia en el Archivo Administrativo o de Oficina y en Archivo Intermedio, la documentación deberá entregarse al Archivo Histórico. Recordemos en primer lugar que la Constitución y las leyes estatales y autonómicas recogen la necesidad de que “todos los poseedores de bienes del Patrimonio Documental y Bibliográfico están obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso que no impida su conservación y mantenerlos en lugares adecuados”2. Por lo que se refiere al edificio que alberga el Archivo Histórico está ubicado en la c/ Dr. Laínez Alcalá, nº 39, de esta localidad3. Consta de tres plantas: un Semisótano [SS] compuesto de una sala de 26.5 m2, con salida a un patio adyacente, del que recibe la luz, además de los correspondientes servicios (2); Planta Baja [PB] dividida en dos salas: la primera, según se accede desde la calle [PB1], de 46.20 m2, y la segunda [PB2] de 26.50 m2; y una Planta Alta [PA], compuesta igualmente de dos salas: la primera [PA1] de 43.20 y la segunda [PA2] de 26.5 m2 respectivamente.

Las tres plantas están lo suficientemente iluminadas y ventiladas por ventanales o balcones y comunicadas entre sí mediante las correspondientes escaleras y ascensor. La norma general es que un archivo debe constar con tres tipos de espacios según su finalidad y acceso. Una Zona de acceso muy restringido (ZAR), donde se ubican y conservan los depósitos (legajos en papel o digitalizados, planos, material gráfico y documentación histórica de todo tipo); otra Zona de acceso libre (ZAL), adaptada para la presencia del público (sala de consulta y estudio de documentos, exposiciones, reuniones, aseos, etc.); y, finalmente, una Zona de uso interno (ZUI) para oficina y salas de trabajo.

Sin embargo, la estructura del citado edificio no permite una separación física completa de estas tres dependencias o zonas marcadas por la normativa, por lo que se hace necesaria una redistribución de los espacios disponibles de manera que conjugue la existencia y funcionalidad de estas tres zonas con la mayor capacidad posible para el almacenamiento de los depósitos, por lo que la disposición final de estas áreas dentro del edificio quedará como sigue: 1.SEMISÓTANO [SS]. Constituirá una sala mixta ZAR/ZUI, de manera que, además de almacenarse en ella una parte de los depósitos [ZAR] en estantes metálicos, permita su utilización como sala de trabajo [ZUI] (restauración de documentos, digitalización, reprografía, etc.). 2.PLANTA BAJA [PB]. 2.1.La PB1 está provista de dos mesas de trabajo, dos ordenadores personales [PC] con impresoras y acceso a internet, además de un terminal telefónico. Este mobiliario se completa con los correspondientes armarios para custodiar la documentación y útiles de oficina, así como libros de consulta del archivero. 3.

La PB2 posee igualmente una funcionalidad mixta. Por un lado se utilizará como Zona de Acceso Libre [ZAL], por lo que está provista de una mesa con capacidad para cuatro personas que permite la libre consulta y estudio de los fondos documentales custodiados en el archivo. La cantidad de documentación que se depositará en el Archivo exige que esta sala albergue también una parte de la documentación histórica, por lo que en sus paños libres de ventanales hay armarios con documentación. 4.PLANTA ALTA [PA].

Dividida en dos estancias [PA1 y PA2], tanto una como otra son de acceso restringido [ZAR], pues albergan depósitos documentales en los estantes metálicos instalados al efecto. LOS FONDOS Dado que el Archivo Histórico de Cazorla contendrá en su apertura, además de los fondos municipales de los siglos XIX y XX, los procedentes de los Archivos Eclesiásticos y de la Nobleza toledanos; por tanto, quedará constituido por tres clases de depósitos o fondos, cada uno con clasificación y estructura propias: A)Fondo Municipal (siglos XVII-XX), con documentación local. B)Fondos Eclesiásticos: corresponden al periodo histórico del señorío del Adelantamiento de Cazorla (siglos XIII-XIX) y contiene documentación digitalizada referida a Cazorla y los pueblos del Adelantamiento, comprendida entre esas fechas límite, procedente del Archivo Diocesano y Catedralicio de Toledo. C) Fondos de la Nobleza, procedentes del AHN (Sección Nobleza) de Toledo. D)Otros fondos (los procedentes de otros archivos o personas no incluidos en los apartados anteriores).

El Archivo Histórico dispondrá en su apertura de un Reglamento en el que se establecen las normas para su funcionamiento, actividades y modo de atención al público, así como de los correspondientes instrumentos de descripción (inventario, guía,…)