Espacio Escénico Ruinas de Santa María

Se encuentra ante las ruinas de la iglesia de Santa María de Gracia, uno de los edificios religiosos más significativos y emblemáticos de Cazorla.
La construcción del templo data del siglo XVI, entre 1534 y 1590 con toda probabilidad. Su autoría se debe al entorno de Andrés de Vandelvira, el arquitecto del Renacimiento en Andalucía y básicamente en Jaén. Fue, según indicios y algún dato más que fehaciente, su discípulo Alonso Barba el autor material de la traza de planos y ejecución de la obra. La iglesia presenta por tanto todas las peculiaridades de la arquitectura renacentista. Es de planta de salón con tres naves. Con todo, la mayor peculiaridad de este edificio es que se construyó sobre el cauce del río Cerezuelo, para ello se abovedó parte de dicho cauce y sobre la bóveda se asentaron iglesia y plaza. El río cruza las entrañas de este conjunto histórico de sur a norte, entra por la fachada del altar mayor y sigue su curso, pasada la plaza, hacia las huertas y la campiña de Cazorla.

El encargo de la obra se debe a los marqueses de Camarasa, título otorgado por Carlos V al hijo de Francisco de los Cobos, su secretario perpetuo. El Adelantamiento de Cazorla fue de titularidad del marquesado hasta comienzos del siglo XVII cuando una sentencia papal devolvió el Adelantamiento a la Mitra de Toledo. Eclesiásticamente Cazorla perteneció al arzobispado de Toledo hasta 1954.

En abril de 1694 una fuerte tormenta provoca una riada que inunda el templo y destruye todo cuanto pilla a su paso. La segunda gran agresión fue a manos francesas en la guerra de la Independencia, bombardeo e incendios provocan la ruina total del edificio.

A comienzos de este siglo, Ayuntamiento y Obispado de Jaén, anterior propietario del edificio, logran un acuerdo por el que la iglesia de Santa María de Gracia pasa a titularidad municipal. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía acomete la consolidación y restauración de las ruinas más queridas por los cazorleños. El proyecto estuvo dirigido y coordinado por los arquitectos Blas Molina Reyes y Pedro Salmerón Escobar.
En la actualidad, las viejas-nuevas ruinas son escenario de actuaciones culturales, así como de acontecimientos civiles o religiosos.