XX PREMIO CIUDAD DE CAZORLA DE TEATRO

 

JULIETA SERRANO

El XX aniversario del Festival Internacional de Teatro de Cazorla merece ser recordado, entre otro muchos motivos, por la entrega del Premio Ciudad de Cazorla de Teatro -también en su vigésima edición- a una de las actrices más reconocidas y reconocibles de la escena española, al menos, del último medio siglo: Julieta Serrano. Luciendo unas espléndidas 83 primaveras, llega de nuevo a Cazorla tras haber pisado las tablas del Teatro de la Merced en varias ocasiones a lo largo de la historia de este festival. Lo hace con la obra ‘Ninette y un señor de Murcia’, de Miguel Mihura, trabajo por el que acaba de lograr el Premio Max 2016 a la ‘Mejor actriz de reparto’.

Atrás quedan más de 65 años de periplo profesional en el teatro y en el cine, cuyo comienzo tuvo lugar allá por 1951 en los escenarios de su Barcelona natal. Desde entonces ha compaginado ambos medios en una prolífica carrera que, como ella misma ha afirmado en varias ocasiones, “no he llevado yo; ella me ha llevado a mi”. Trabajó  con la compañía de José Tamayo Rivas y comenzó a codearse con las grandes actrices de la época, estrenando en 1958 ‘La rosa tatuada’, bajo la dirección de Miguel Narros. Sobre las tablas, el número de montajes en los que ha formado parte del reparto alcanza los tres dígitos. No hay director español de cierto prestigio que no haya contado con ella ni escenario madrileño que no haya pisado en varias ocasiones con obras de autores españoles y extranjeros como Lorca, Gala, Paso, Valle-Inclán, Shakespeare, Ibsen, Camus, Chejov o Miller. Ha compartido cartel y vivencias con actrices tan relevantes como Nuria Espert, Berta Riaza, Blanca Portillo o Ana Belén, por citar algunas de ellas.

Por lo que se refiere a la gran pantalla, ha trabajado con grandes cineastas como Manuel Gutiérrez Aragón -‘Cuentos para una escapada‘-, José Luis Borau -‘Tata mía’- o Manuel Gómez Pereira -‘Salsa rosa‘-, pero quizás sea su condición de ‘chica Almodovar’ la que le ha otorgado más popularidad. Bajo la batuta del director manchego ha participado en una docena de sus producciones, convirtiéndose así en una de las actrices de reparto más importantes de la historia de nuestro cine. Y una de las más premiadas, puesto que ha sido galardonada con dos premios Goya a la ‘Mejor interpretación femenina de reparto’: una en 1988 con ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, de Pedro Almodóvar; y otra en 1999 con ‘Cuando vuelvas a mi lado’, de Gracia Querejeta. En el imaginario colectivo quedó para la eternidad esa imagen de Lucía -su personaje de ‘Mujeres…’- sobre la moto, toda vestida de rosa y melena al viento, camino del aeropuerto por la M-30.