XXIV PREMIO

‘CIUDAD DE CAZORLA’

DE TEATRO

DANIEL ABREU

Desde que el gran Cesc Gelabert recibiera en 2014 el Premio ‘Ciudad de Cazorla’ de Teatro, la otra gran pata de las artes escénicas, la danza, no había vuelto a ser reconocida con este galardón. El bailarín Daniel Abreu (Santa Cruz de Tenerife, 1976) sucede al catalán sin, por supuesto, bajar el nivel. No en vano, logró en 2014 el Premio Nacional de Danza y presume de haber consolidado su prestigio sobre una carrera preñada de éxitos y trabajos de gran envergadura técnica y artística. Como muestra, el botón de su espectáculo ‘La Desnudez’, que se hizo merecedor en 2018 de tres premios Max: Mejor espectáculo de danza, Mejor intérprete masculino de danza y Mejor coreografía.

Bailarín y coreógrafo, fue en su tierra, Tenerife, donde comenzó su curiosidad e interés por el movimiento físico y la expresión escénica. Además, durante su formación artística, se licencia en Psicología, lo cual ha estado muy presente en sus trabajos coreográficos a través de una cuidada simbología poética. Como intérprete, ha desarrollado su trabajo en distintas compañías y colectivos de danza y teatro del panorama nacional como Provisional Danza y Matarile Teatro. Como creador, fundó en 2004 su propia compañía, de nombre homónimo, y en estos dieciséis años se ha colocado como una de las más destacadas de la escena española. Con más de cincuenta espectáculos y un extraordinario elenco, gira habitualmente por países de Europa, América y Asia. Todo ello, le ha hecho merecedora del apoyo constante del Ministerio de Cultura y Deporte, del Instituto Cervantes o de la Comunidad de Madrid, entre otras instituciones. A nivel europeo, en el año 2011 la Cía. Daniel Abreu entró a formar parte del programa europeo Modul Dance, liderado por el Mercat de les Flors, otro referente de la escena y la creación contemporánea de nuestro país.

En el año 2018 fue nombrado director artístico de Lava Compañía de Danza, residente en el Auditorio de Tenerife, para quien crea la galardonada obra ‘Abisal’. Paralelamente continúa cercano a otras realidades creativas, como la de dirigir proyectos para otras agrupaciones y creadores como Fattoria Vittadini, Zagreb Dance Company, la Compañía Nómadas, 10 & 10 Danza, Proyecto Titoyaya y Teatre Tanca Zawirowania, entre otras.

A Daniel Abreu le otorgaron el Premio Nacional de Danza “por ser dueño de un lenguaje personal y por la creación de un universo propio sustentado en un código original, innovador y arriesgado…», rezaba la resolución del jurado. ‘Riesgo’, una palabra que jamás se pronuncia entre mediocres o acomodados, pero que distingue a quienes se niegan a permanecer varados en el pasado o en el presente. Pero la innovación necesita del conocimiento como seguro de vida, y Abreu ha demostrado tenerlo a lo largo de su carrera. De ahí su éxito como artista, como creador y como director.  “Con Daniel no te puedes acomodar. Te pide algo y no puedes pensar, tienes que ejecutar, defender la propuesta con la misma energía que pondrías en el estreno. Te hace mantenerte siempre atenta, en tensión», explicaba una de sus bailarinas en una entrevista. Y de aquí deducimos, quizás, su mejor cualidad: la pasión por su trabajo.