LABORES AGRÍCOLAS

En el siglo XIX, la recogida de aceituna se realizaba principalmente mediante dos métodos: el ordeño y el vareo, siendo este último muy criticado por los daños que provocaba en los árboles, afectando a cosechas futuras. Según Noriega (1901: 294), la recolección se llevaba a cabo mediante cuadrillas formadas por un hombre y dos mujeres, o bien un hombre, una mujer y varios niños. Los útiles empleados incluían una escalera de tijera de cinco metros, un mantón de 2×1 metros, una criba y espuertas para el transporte (Fuentes et al., 1998). Las variedades de aceituna más comunes en la zona eran royal, picual y arbequina.
El coste de recolección variaba según la zona. En la provincia de Jaén, a finales del siglo XIX, oscilaba entre 50 y 87 céntimos por fanega (40 kg de aceituna). Las cuadrillas recogían unas 10 fanegas diarias, aproximadamente 400 kg. Los salarios diarios en años de mala cosecha eran de dos pesetas para los hombres y una peseta para mujeres o niños (González, 2007).
El transporte de la aceituna, muy condicionado por la lluvia y el barro, se efectuaba a lomos de animales de tiro —como burros, caballos o mulas— con serones de esparto, o en carros cuando los caminos lo permitían (González, 2007).
En cuanto a la producción de aceite, las almazaras experimentaron una notable evolución: de la molienda y prensado tradicionales se pasó al uso de máquinas de vapor y, posteriormente, de energía eléctrica (Zambrana, 1987: 139).

Fig 5. Mujeres recolectando aceituna de manera manual. Fuente: historiayculturadeadamuz.

Fig 6. Mujeres y hombres depositando la aceituna en la almazara de Cazorla. Fotografía Majovi.
Siembra y recolección del cereal
Los cultivos predominantes en la región eran el trigo y la cebada. Las actividades agrícolas variaban según el estado del suelo. Durante los periodos de barbecho7se araba la tierra, tarea que habitualmente se realizaba con mulos. En los campos cultivados, tras la siembra, se efectuaban labores de escarda para eliminar las malas hierbas y optimizar la cosecha.
En verano tenía lugar la siega, generalmente realizada con hoces (Martín, 1999). Una vez recolectado el grano, este se almacenaba en gavillas8 y se trasladaba a las eras9, donde se llevaban a cabo dos procesos fundamentales:
- Trilla: Consistía en golpear o pisar las gavillas para romper las espigas y liberar los granos.
- Aventado: Se lanzaban al aire el grano y la paja con una horca, generalmente de madera, aprovechando el viento para separar el material más liviano de los
Tras esta separación, el trigo limpio se destinaba a la elaboración de harina, mientras que la paja se utilizaba como alimento para el ganado
Tipos de trabajadores del campo
En Cazorla, los trabajadores del campo se organizaban en tres grupos principales:
1. Jornaleros:
Los jornaleros afrontaban jornadas duras, salarios bajos y una elevada inestabilidad laboral. Carecían de tierras propias y ofrecían su fuerza de trabajo a cambio de un jornal diario. Su empleo dependía de la demanda estacional y se centraba en la recolección de aceitunas, la cosecha de trigo y la recolección de frutos, especialmente ciruelas e higos.
Estos higos, tanto frescos como secos, se exportaban desde Cazorla a lugares tan lejanos como Inglaterra. Esto se documenta en una carta de Álvaro de Villegas, gobernador del arzobispado de Toledo, dirigida al vicario de Cazorla, Manglano10. En ella se relata cómo, tras la estancia en Madrid del Príncipe de Gales, Carlos Estuardo, en 1623, este fue obsequiado por Felipe IV con varios presentes, entre ellos higos de Cazorla.
2. Pegujaleros:
Los pegujaleros trabajaban como asalariados en tierras de un señor, pero disponían de una pequeña parcela llamada “peguja”, que podían cultivar para su propio beneficio. A cambio, su salario era menor, pues el propietario descontaba parte del sueldo. No obstante, la producción obtenida de este terreno solía compensar esta reducción, otorgándoles una ligera ventaja económica respecto a los jornaleros.
3. Hortelanos:
Se dedicaban al cultivo de huertas, produciendo frutas, verduras y otros productos esenciales para la economía local. A diferencia de jornaleros y pegujaleros, trabajaban parcelas pequeñas y orientadas a la subsistencia, vendiendo los excedentes en los mercados locales. Su labor era fundamental para el abastecimiento de alimentos frescos en la comunidad.

Fig 7. Campesinos cazorleños con los carros llenos de gavillas para ser llevados a las eras. Fotografía Majovi.
7 Según la RAE. El barbecho es una porción de tierra labrantía que no se siembra durante uno o más años.
8 Las gavillas son haces de espigas o tallos de cereal, como trigo o cebada, que se agrupan y atan con cuerda después de la cosecha. Estas se almacenan para facilitar su manejo y procesamiento posterior.
9 Una era es un área plana y generalmente pavimentada, diseñada para el proceso de trilla de cereales.
10 Archivo diocesano de Toledo. Leg. Sc. Exp.76. / A.H.C 313. 1622. Cartas de Manglano a don Álvaro de Villegas, Gobernador de este arzobispado.
Texto de Manuel Mallenco Rodríguez
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