LAS SALINAS

La sal es un recurso esencial para las actividades humanas, y su explotación ha dado lugar a paisajes específicos conocidos como salinas. Estas pueden clasificarse en dos tipos: costeras y de interior. En las salinas de interior, su localización y explotación dependen de la presencia de depósitos salinos subterráneos (Gil y Gómez, 2010).
En las salinas de Toya y Peal de Becerro se distinguen tres áreas principales, en cada una de las cuales se desarrollan procesos diferenciados:
1. Captación del agua:
Se realiza generalmente mediante pozos horizontales, como galerías o minas, que permiten extraer el agua salina. Para esta tarea se utilizaban “mateadores”, herramientas que facilitaban el traslado del agua desde los pozos o galerías hacia las zonas de almacenamiento. Este primer paso es crucial para asegurar que el agua salada llegue a las áreas destinadas a su tratamiento posterior.
2. Almacenaje:
Una vez captada, el agua se dirige a las zonas de almacenamiento, donde se acumula en balsas y recocederos. En esta fase es imprescindible preparar adecuadamente el terreno. Para ello se empleaban pisones, usados para aplanar el barro y crear una superficie uniforme en los recocederos, garantizando así una distribución homogénea y eficiente del agua salina (Morales, 2019).
3. Cristalización:
El proceso de cristalización comienza cuando se forman los cristales de sal en las parcelas de cristalización, también denominadas eras. Para mantener la estructura de estas parcelas y favorecer la evaporación, se utilizaban macetas, herramientas destinadas a apretar y nivelar los parapetos o montículos que separan las calles o parcelas. Esto permite controlar el flujo del agua y maximizar la eficiencia del proceso (Morales, 2019).
4. Recolección y acondicionamiento:
Cuando la sal ya está cristalizada, se emplean palas para separarla del barro y formar montones. Estas herramientas permiten manejar grandes cantidades de sal y mantener el orden en las áreas de cristalización, asegurando una recolección eficaz (Morales, 2019). Finalmente, se utilizaban “angarillas” para transportar la sal desde las parcelas de cristalización hasta los puntos de almacenamiento o empaquetado, además de servir para retirar el barro restante de las parcelas.

Fig 8. Detalle de las eras empedradas de las salinas de Hornos (Peal de Becerro), actualmente desaparecidas tras su destrucción. Fuente. Asociación proyecto Conocetusfuentes (UGR).
Texto de Manuel Mallenco Rodríguez
Aquí puedes encontrar su ubicación en el municipio: