Las Ruinas de Santa María, fue el monumento más importante del Adelantamiento. Aunque no se conoce con exactitud la fecha de su construcción, parece casi seguro que ésta se llevó a cabo en el siglo XVI. Su estilo es renacentista y muy posiblemente su autor sea Andrés de Vandelvira, ya que muchos de sus elementos pueden ser reconocidos en conocidos templos de su autoría sitos en Úbeda. La portada de la fachada que mira hacia la calle de la Hoz es una réplica casi exacta de la que se puede admirar en la Iglesia de San Miguel de Jaén.

En cuanto a quién ordenó su construcción, se duda si la ofra fue sufragada por la iglesia episcopal de Toledo o por los marqueses de Camarasa, que eran Adelantados en aquellos tiempos.

Está edificada sobre el río Cerezuelo, lo que obligó a canalizarlo previamente, que entra en una gran bóveda bajo el altar mayor, atravesando toda la iglesia, para continuar su curso bajo la Plaza de Santa María. Es muy probable que el templo no se llegase a concluir completamente y que los serios daños causados por la terrible tormenta e inundación de 1694 contribuyera a dificultar aún más las posibilidades de finalizarla.

Origen:

La iglesia en su origen, de planta de salón, Ruinas de Santa María. Año 1.603 con tres naves que presentan un abside en la cabecera. Sobre el crucero se eleva una cúpula. En 1.694 (2 de junio), tiene lugar la inundación que destruyó parte del templo. Una tormenta desbordó las aguas del río Cerezuelo, que colapsaron las bóvedas que pasan por debajo del mismo y le hizo actuar de represa. El diluvio destrozó los retablos, y arrastrando fuera del lugar sagrado, imágenes, ricos ornamentos.